Duaroda nace de la convicción de que una bicicleta o un ciclomotor antiguo no es solo un objeto: es un testimonio de cómo se fabricaban las cosas cuando el tiempo no era el enemigo. Nuestro taller artesanal existe para devolverles la dignidad mecánica y estética a esas máquinas, respetando su material original —el acero, el aluminio, la madera, el cuero— sin atajos industriales ni sustituciones que borren su carácter.
Cada pieza original que puede conservarse debe conservarse. Soldamos, enderezamos, pulimos y tratamos en lugar de reemplazar. La autenticidad no es un adorno: es la base del oficio.
Trabajo manual, diagnóstico paciente y documentación de cada paso. Desde la alineación de radios hasta el tratamiento de la madera del asiento, no hay operación que no se haga con la atención que merece una pieza de colección.
El cliente recibe una máquina que funciona con la suavidad de su época, pero que ha sido revisada con criterios de durabilidad actuales. No se trata de una pieza de museo: se trata de algo que vuelve a rodar.
No restauramos para que parezca nuevo. Restauramos para que siga siendo lo que fue, pero que pueda seguir rodando muchos años más.
Cada fecha marca un paso en la recuperación del oficio artesano de la bicicleta y el ciclomotor.
Apertura del primer espacio de trabajo en el barrio de Gràcia, con un banco de trabajo y un torno de pedal.
Entrega de una BH Gacela de 1958 con reconstrucción total de transmisión Sturmey-Archer y pintura al esmalte sintético.
Incorporación del tratamiento artesanal de asientos y cestas de mimbre con aceites naturales y barnices al alcohol.
Primer cuadro fabricado desde cero en acero Reynolds 531 con geometría relajada y componentes Shimano Nexus.
Seleccionados como taller de referencia en la Fira de la Bicicleta Antiga de Barcelona, con tres piezas expuestas.
Desde el primer taller en un garaje hasta la referencia en restauración de dos ruedas, cada etapa ha sido un paso firme hacia la excelencia artesanal.
Todo comenzó en un pequeño garaje del barrio de Gràcia. Con un banco de trabajo, herramientas básicas y una BH Gacela de 1962 como primer proyecto, nació la voluntad de devolver la vida a las bicicletas clásicas. El boca a boca entre coleccionistas locales fue el primer motor del taller.
El encargo de restaurar una Vespa Ciao de 1975 marcó un punto de inflexión. Aprendimos a trabajar con motores de dos tiempos, carburadores de época y plásticos ABS originales. El resultado fue tan fiel que el cliente nos encargó dos proyectos más ese mismo año.
Dejamos el garaje y abrimos un espacio en el Eixample, con dos puestos de trabajo, cabina de pintura y almacén de piezas originales. Ese año restauramos 14 bicicletas y 6 ciclomotores, y empezamos a colaborar con museos locales de transporte.
Nuestro trabajo fue publicado en una revista especializada de coleccionismo, y recibimos el encargo de restaurar una bicicleta de paseo de 1948 para una exposición en el Museo de la Ciencia. La técnica de alineación manual de radios y el tratamiento de maderas nobles se convirtieron en nuestro sello distintivo.
Hoy seguimos trabajando con las mismas manos, pero con más experiencia y un catálogo de más de 80 proyectos completados. Cada bicicleta o ciclomotor que entra al taller recibe el mismo cuidado que el primero. La restauración artesanal no es solo un oficio: es la manera de honrar la historia sobre dos ruedas.
En Duaroda recuperamos la historia de bicicletas clásicas y ciclomotores antiguos de colección. Somos un taller artesanal donde cada radio, cada chapa y cada engranaje se trata con el respeto que merece una pieza de época.
Trabajamos con propietarios de bicicletas y ciclomotores de los años 50 a los 80 que buscan una recuperación fiel al original, con piezas de época y técnicas tradicionales.
Desde la alineación de radios en llantas de acero hasta el pulido de chasis de aleación de aluminio, cada proceso se realiza a mano con herramientas específicas.
Conservamos y tratamos maderas nobles en asientos y cestas de paseo, manteniendo la pátina del tiempo sin perder la funcionalidad original.
Nuestro taller no es una cadena de montaje. Es un espacio donde el oficio manual y el conocimiento técnico se encuentran para devolver la vida a vehículos que tienen historia. Cada proyecto es único, y cada cliente recibe un trato directo y personalizado.